Las joyas de la arquitectura porteña abren sus puertas para revelar sus secretos
Un festival para conocer por dentro casas y edificios emblemáticos generalmente vedados al público.


En la década de 1930, el Edificio Comega -construido a metros de las avenidas Corrientes y Alem- era sinónimo de innovación y exclusividad. Además del primer rascacielos porteño, fue el palco de unos pocos privilegiados que desde su aristocrático piso 19 vieron la llegada del dirigible alemán Graf Zeppelin a Buenos Aires y la peregrinación masiva tras la muerte de Carlos Gardel.

La historia es sólo una parte de lo que los visitantes escucharon durante el primer día del Festival de Arquitectura y Urbanismo Open House, que va por su quinta edición en Buenos Aires e invita a recorrer edificios, casas particulares y demás lugares emblemáticos para conocer la Ciudad desde otra perspectiva. Hasta este domingo, pueden visitarse gratis 106 espacios que generalmente no están abiertos al público.

Los participantes de Open House pueden conocer la otra cara del teatro Gran Rex. (Jorge Sánchez)

“La idea es recorrer la Ciudad de una forma novedosa. Redescubrir y poner en debate los espacios mientras se aprende sobre su historia, su estilo, el porqué de ciertos proyectos”, explican desde Cohabitar Urbano, la asociación civil formada por arquitectos que organiza la iniciativa.

Entre las novedades de este año aparecen obras aún no finalizadas, como el trabajo de urbanización del predio Papa Francisco en la Villa 20 de Lugano, y el avance de la futura estación del subte H, debajo de la Facultad de Derecho. “También sumamos puntos en la zona sur de la Ciudad, que muchas veces queda alejada del resto. Allí está la Torre Interama, la fábrica recuperada Chela o la Casa Colectiva Valentín Alsina, entre otros”, describen los organizadores.

La librería del Fondo de Cultura Económica, en Costa Rica 4568, diseñada por el estudio Clorindo Testa. (Jorge Sánchez).

“Siempre pasaba por esta puerta y me preguntaba qué había adentro. Apenas vi que formaba parte de Open House me acerqué”, cuenta Susana, firme en la entrada de la Casa Colectiva Valentín Alsina, en avenida Caseros al 3100, Parque Patricios. Allí la recibieron dos de los 600 voluntarios que participan en el Festival y la vecina y arquitecta Josefina Del Muro, quien guió las recorridas y abrió las puertas de su departamento.

“Esta fue la primera casa colectiva construida tras la ley Cafferata, en 1919. El objetivo era hacer viviendas baratas y compartidas, con espacios y aire, para reemplazar a los conventillos, donde se vivía amontonado y con condiciones de salud no seguras. Estaban destinadas a familias obreras”, cuenta Del Muro. Y sigue: “Son seis cuerpos que se conectan con dos patios internos, donde hay 72 departamentos habitados. Muchos de los que hoy viven son descendientes de los dueños originales”. Ella, que llegó al complejo hace cinco años, es una de las vecinas que ya está trabajando para festejar el centenario del espacio, en 2019.

Wenceslao también vive allí: mientras cocina pizza con su hijo Simón, recibe a los curiosos que entran a su dormitorio, se meten en el baño, espían su biblioteca. “Es todo original. Lo único que cambiamos son los cables de tela que tenían las lámparas y la instalación de gas”, cuenta.

El público curiosea en un departamento privado del edificio de Gutenberg 2787, en el barrio de Agronomía. (Jorge Sánchez)

Este año, por primera vez, la mitad de los edificios se puede recorrer sin inscripción previa: con sólo llevar el DNI y acercarse en los horarios de las visitas se puede ingresar. El listado está en www.openhousebsas.org.

Entre los seguidores habituales empezaron a aparecer las “figuritas difíciles”: lugares con capacidad reducida y mucha demanda. El Palacio Barolo, sobre Avenida de Mayo; el Zanjón de Granados, en cuyos cimientos en San Telmo se encontraron restos de una vivienda del siglo XVIII; o el ex Banco de Londres, una de las obras porteñas de Clorindo Testa, en Reconquista al 100, son algunas de las visitas con más postulantes que cupos para entrar.

“Hace tres años que cada vez que empieza la inscripción para el Banco Hipotecario (ex de Londres) entro a la web del evento para anotarme y ya no hay más lugar. Esta vez me senté de 10 a 12 en la computadora y lo conseguí”, se ríe, orgullosa tras la visita, Iara Ruiz, estudiante de arquitectura de La Plata que se acercó con su novio y colega, Fermín.

Open House activa la curiosidad. Durante 48 horas se puede desde pispear el dormitorio de una familia en una casa ideada por el famoso arquitecto y diseñador Jorge Ferrari Hardoy, hasta conocer la sala de backstage del teatro Gran Rex y pisar su escenario frente a las 3.200 butacas vacías, que lo convierten, aún hoy, en uno de los más grandes de Latinoamérica. Es que, a fin de cuentas, el festival es leal a la pregunta con la que convoca: “¿Nunca sentiste curiosidad por conocer la casa de otro?”. La respuesta, claro está, es sí.
Fecha de creación: 31/10/2017 Fuente: Clarin
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