Un artista argentino sorprende con ilusiones ópticas en París
Con instalaciones que reclamaba la participación del público y lo llevan a cuestionarse sobre su percepción del mundo, el artista argentino Leandro Erlich transforma objetos y escenarios cotidianos a través de la manipulación de los sentidos, fundamentalmente la vista.

El mismo Erlich que una mañana sorprendió a los porteños cuando el Obelisco mocho, intervino una de las tiendas emblemáticas de Francia, Le Bon Marché. Cada año, el elegante centro comercial es escenario de una instalación de arte contemporáneo en el interior del edificio. En esta oportunidad, el elegido fue el artista argentino que se ha hecho famoso por emplear ilusiones ópticas en su trabajo.


Hasta el 18 de febrero, la icónica tienda exhibe la instalación "Sous le Ciel" (Bajo el Cielo) que reúne nuevas creaciones y piezas que el artista diseñó sobre la relación de cada individuo con el espacio, lo real y lo creíble.


La instalación más impactante transforma la escalera mecánica de la tienda en una especie de pretzel cuadriculado. En esta creación Erlich rinde homenaje a los cielos cambiantes de la Ciudad Luz. Por eso, también ideó nubes tenues sobre las ventanas. Esas formaciones surrealistas se proyectan en una pantalla gigante ubicada bajo el techo de vidrio de la tienda.


Mientras tanto, los ascensores "falsos" despistan aún más la percepción de los visitantes. Erlich reprodujo la instalación Ascensores (que también presentó en el CCK). Al ingresar en ellos, los espectadores se encuentran con una imagen equívoca, la de otra persona, otro espectador que reproduce la propia sorpresa.

"Estoy interesado principalmente en transformar elementos que crees que no se pueden transformar, que no pueden ser diferentes. Se trata de la utopía de presentar la posibilidad de transformar lo que existe en otra cosa, y esta acción nos invita a imaginar la realidad de una manera diferente ", reflexiona el artista.

"Para mí, cada ciudad tiene una fuerte relación con" su "cielo. Influye en su población, su energía y su atmósfera general. El cielo de una ciudad cambia nuestra percepción de eso: puede ser nostálgico y hacernos reflexionar un día, y luego puede ser más feliz al siguiente. Con esto en mente, diseñé varias piezas, incluida una instalación que se colocó bajo la cúpula de cristal, como protagonista de una historia en la que reproduzco la idea de las nubes y el cielo ", declaró Erlich.

Antes que Erlich presentara su visión poética del cielo de París, la tienda fue intervenida el año pasado por la artista japonesa Chiharu Shiota y el chino Ai Weiwei hizo lo suyo en 2016.

Fecha de creación: 13/02/2018 Fuente: Arq. Clarin
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