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Cómo se usan las escalas de arquitectura

Los arquitectos y urbanistas pueden enfrentar innumerables problemáticas gracias a la diversa composición curricular en gran parte de los cursos de graduación, con disciplinas que tratan con el diseño y el proyecto en diferentes ámbitos. Desde los grandes planos maestros hasta las remodelaciones de departamentos; o de la metrópoli al mobiliario, estos profesionales trabajan con objetos diversos, pero comparten el uso de una herramienta expresiva y de comunicación de ideas, diseño y maquetas.

Sea cual sea el propósito del proyecto, el diseño está presente como forma de representar la realidad, ideas, especulaciones, concepciones. La escala —factor que establece el nivel de lectura que se debe hacer de esas representaciones— determina el vínculo entre el mundo real y las dimensiones del dibujo o maqueta. No por casualidad, la escala 1: 1 es conocida también como "escala real".

Pero ¿cómo saber cuál es la escala ideal para un tipo específico de representación?

1:50.000 a 1:2.000

El alcance de las pequeñas escalas de representación, es decir, diseños que son versiones más reducidas de la realidad, se refiere principalmente a la reproducción de realidades de grandes dimensiones. Las cartografías, mapas de conjuntos urbanos, regiones, barrios e incluso pequeñas ciudades pueden valerse de ese intervalo de proporción que logra, de forma amplia, dar cuenta de un dato práctico integral.

Este tipo de escala también aparece recurrentemente en propuestas de planificación urbana y zonificación, por ejemplo en los planes directores estratégicos de algunas ciudades, así como en levantamientos aerofotogramétricos de regiones.

1:1.000 a 1:500

Caminando hacia una percepción más aproximada en proyectos que demandan una lectura contextual, pero sin la necesidad de grandes extensiones territoriales comprendidas en el dibujo o maquete, el intervalo entre las proporciones 1: 1000 y 1: 500 es ideal para gran parte de las presentaciones de situación de situación edificios.

Una visión aproximada de donde se localiza un edificio en un conjunto de canchas o en un barrio, por ejemplo, es algo que corresponde a tales escalas de manera general. Con ella, es posible situar una propuesta en el territorio, indicando los elementos contextuales importantes para las tomas de decisión del proyecto, como la proximidad en relación a parámetros cualitativos, como disponibilidad de recursos, infraestructura pública, entre otros.

En el caso de estudios e investigaciones, se recurre a ese intervalo también para presentar lecturas territoriales más aproximadas, que tienen en cuenta levantamientos de plantilla, usos de los lotes y edificios, etc.

1:250 a 1:200


A partir del momento en que el interés de la representación deja de ser el contexto más allá del lote del proyecto y se concentra en cómo el elemento propuesto va a posicionarse en el terreno, una escala más aproximada se hace necesaria. El intervalo entre 1: 250 a 1: 200 da cuenta de representar la implantación de proyectos en sus sitios.

Con este recorte, se vuelven más evidentes elementos compositivos del proyecto, las formas de sus volúmenes, la manera con que se da el acceso a los edificios, características de la cobertura de las construcciones y relaciones espaciales de llenos y vacíos. En algunos casos de obras mayores, estas escalas pueden servir a plantas, cortes y elevaciones menos detalladas que sirven para lectura global de las propuestas, pudiendo incluso contemplar algunas composiciones espaciales y diseños de ambientes.

En el caso de intervenciones menores, las escalas citadas pueden servir como una primera aproximación al objeto arquitectónico, funcionando muy bien para fases de debate y tomas de decisiones que, más tarde, encaminan un desarrollo más apurado de las cuestiones técnicas y constructivas.

1:150 a 1:100


A partir de un cierto grado de aproximación de escala, es necesario considerar de forma más expresiva el tamaño de los proyectos a ser representados. Las escalas entre 1:150 y 1:100 pueden servir, así como las anteriormente mencionadas, a primeras versiones de proyectos menores, como residencias y comercios, entre otros programas. En el caso de propuestas mayores, ese intervalo ya comprende diseños y maquetas más desarrollados, pudiendo incluir elementos estructurales y organización de ambientes de una forma más definida.

Es importante, en todos los casos, evaluar cuáles son las intenciones comunicativas de la representación, sea en dos o tres dimensiones, para elegir qué elementos deseas destacar para presentar las obras.

1:75 a 1:25


Siguiendo la misma línea con relación a la evaluación de las dimensiones, las escalas 1:75 a 1:50 funcionan, de forma general, para presentar las cuestiones estructurales, diseños más precisos de ambientes, relaciones y diferencias entre los pavimentos de los proyectos.

En algunos casos, también son válidas para mostrar elementos como la disposición de pavimentación, indicar revestimientos y pinturas, además de la diagramación de los espacios internos con elementos de mobiliario predefinidos. A partir de la escala 1:50 a 1:25, también es posible contemplar ampliaciones de ambientes con tratamiento más refinado a las cuestiones intrínsecas a cada programa, como plantas hidráulicas, eléctricas o exclusivamente estructurales.

1:20 a 1:10


Un uso más específico de las proporciones que están entre 1:20 y 1:10 es la posibilidad de representar objetos de mobiliario. Es muy común, tanto en la práctica de los arquitectos, como, evidentemente, en la de los diseñadores de muebles, recurrir a esos parámetros para presentar el funcionamiento de los elementos que proponen y su funcionamiento constructivo. En cuanto a objetos menores en relación a las edificaciones, el tamaño de las piezas tiene más proximidad con la dimensión real en la representación, lo que establece una exigencia más inmediata por la gran escala.

En el caso de los edificios, este intervalo se aplica también para ampliar los ambientes y puede ser muy útil para la representación de los detalles.

1:5 a 1:1


Cuando el foco de la representación no está vinculada a la organización espacial de los proyectos, sino a los aspectos constructivos inherentes a sus componentes, estas escalas permiten, con alto grado de detalle, comunicar aspectos técnicos de los detalles de las obras. En el caso del dibujo, esa aproximación demanda un alto grado de desarrollo de las propuestas, sobre todo en relación a los materiales, encuentros, fijaciones, es decir, al funcionamiento práctico de los elementos y la forma en que deben ser manejados y/o construidos. Esto hace que sean más recurrentes en etapas avanzadas del proyecto.

Los modelos tridimensionales no son tan usuales cuando la intención es representar los partidos generales y las ideas de las propuestas, pero son muy útiles como prototipos, que surgen en medio del proceso de desarrollo para probar soluciones diversas.

El intento de sistematizar el uso de las escalas en la representación arquitectónica tiene la intención de resaltar la importancia de la reflexión en torno a los elementos que se pretende mostrar y destacar al presentar un proyecto. La idea de ocultar y mostrar ciertos elementos para lidiar, en las diversas etapas, con distintos niveles de complejidad es un ejercicio que forma parte del desarrollo del arquitecto como profesional y acompaña su trabajo en cada nuevo proyecto.

Los ejemplos aquí presentados no fueron necesariamente producidos en la escala que ellos ilustran. Cuestiones de reproducción digital y herramientas de zoom imposibilitan afirmar con exactitud la escala de los dibujos.

Fecha de creación: 14/11/2018 Fuente: plataformaarquitectura

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